Mi mirada se pierde, allá donde nace el mar.
Una línea muy brillante une el cielo y el mar.
Mirar ese horizonte allá donde nace el mar,
es deleite de mis días,
solo mirar y mirar.
Mis pisadas se hunden en la orilla del mar,
la espuma blanca las cubres y ya no las veo más.
Se han desaparecido junto a otras,
en la gran inmensidad,
ese q esconde en silencio arena, cielo y mar.
Mi mente se pierde lejos entre el cielo y el mar,
y es entonces q comprendo su total grandiosidad.
Olas q vienen y van,
un rugir q acalla gritos,
bellos sonidos del mar.
Hoy mis pisadas se unen a esas olas del mar,
y me entremece entre el cielo, arena y mar.
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