Pasear era uno de los mayores placeres, pasear mientras sus pensamientos volaba lejos a aquellos lugares donde su inmaginación quería llevarle.
Lo hacía siempre y había conseguido tanta práctica en no estar donde no estaba su cuerpo q le resultaba sencillo.
Comenzaba a andar, con o sin destino, y un resorte en su cerebro le transportaba a donde su deseo le pedía.
Su mente generaba todo lo necesario para hacer real su ilusa vivencia, recreaba con todo lujo de detalles, a veces eran totalmente inventados pues no siempre conocía el sitio en el q le gustaría estar.
Aquel paseo no era como todos, pero su cabeza en total comunión con sus pies, empezó a preguntarle q era lo q deseaba y, como siempre, comenzó un grato viaje.
Surgían las imagenes, los olores, las sensaciones... comenzó a extrañarse pues a su cabeza no acudían otras distintas de las q veían sus ojos, a sus oídos no llegaban otros sonidos q los reales, ni a su nariz otros olores...
Aquel paseo no era como todos, aquel paseo era distinto pues había comenzado de una manera distinta: paseando al lado de la persona q amaba, no necesitaba nada más, no necesitaba encontrarse en otro sitio, ni necesitaba estar haciendo otra cosa.
Una sensación de bienestar empezó a apoderarse de sus sentidos, estaba exactamente donde y con quien quería estar.
Sus ojos se encontraron y su corazón se llenó del amor q solo el era capaz de inspirarle.
No hay comentarios:
Publicar un comentario